miércoles, mayo 08, 2013

"Haría falta una guerra"

Continuamente, escucho a gente decir una frase tan estúpida como irreal, que los individuos que la pronuncian parecen no darse cuenta del significado de esas cuatro palabras. Ni de todo lo que suponen.

"Haría falta una guerra".

Quienes pronuncian esta frase, se excusan en la situación económica y en la crisis de valores del mundo actual, en la que los niñatos de turno, sólo piensan en sexo, alcohol, y poco más. De gente pegada al ordenador sin haber cogido un libro si no es por obligación, y de una sociedad inculta que ni siquiera podría escribir un texto sin faltas de ortografía.

 Es cierto, estamos en un punto crítico, pero una guerra no arregla nada. Que haya una guerra no implica que una economía remonte. Es más, después de una guerra, se podría estar incluso peor, según quién ganara y pusiera las "normas". Nos olvidamos, además, de las penurias que pasaron y pasan las personas que viven una guerra, rebuscando hasta semillas que llevarse a la boca entre la tierra o incluso sacrificando animales domésticos para alimentarse. La transmisión de enfermedades se hace mucho más fácil, y la insalubridad pone en peligro la salud de los habitantes de un país en guerra o en periodo de post guerra.

 Además, durante las guerras, existe también una pérdida cultural importante. No olvidemos las quemas de libros, los ataques que pueden afectar a edificios históricos, y otras facetas que se dan en momentos críticos.

Hay quien alega que se crearía trabajo. Sí, en la armamentística, y desde luego, no sería a cambio de dinero. Probablemente se llegaría a un punto en que la gente trabajaría en cualquier cosa con tal de llevarse un plato a la boca o de no sufrir torturas o vejaciones. Vejaciones, que a propósito, suelen ser muy comunes hacia los prisioneros de guerra, tanto en hombres como mujeres. Violaciones, humillaciones, palizas.

Y probablemente, los niveles de contaminación serían terriblemente altos y la vegetación se vería gravemente dañada. ¿En serio "haría falta una guerra"?

martes, febrero 07, 2012

Suspiro...

Llevo mucho sin escribir.

Muchísimo. Me acuerdo de cuando abrí este blog. Lo abrí con muchísima ilusión, y ya pasaron unos ocho años. Ocho años de vueltas y cambios de rumbo. Ocho años en los que han pasado de todo. Quién lo diría.

Ahora estoy sentada, encima de la cama. Estoy de bajón. No tengo ganas de nada. Quizás, algunas personas que se han desvanecido, o que tenían que desvanecer antes, me han dejado la moral reducida a unos poco sentimientos, casi todos negativos. Sé que no debería de quejarme. Estoy encima de mi cama mullida, esperando a irme a clase de inglés, mientras escucho una canción de Luar na Lubre y pienso en todos los exámenes que tengo delante, el primero mañana.

Y yo pensando en hombres. No estoy hecha para el amor, nunca lo he estado. Siempre me fijo en quien no debo, ser que acaba desapareciendo. Y cuando consigo tener algo medianamente estable lo acabo tirando por la borda. Quizás sea una adicta al sufrimiento amoroso, a la atracción irrefrenable que se siente por una mirada, por una voz, por una sonrisa. Intento ocupar la cabeza con mil cosas que hacer, pero no es suficiente para detener mi mente....

Pero qué más da.

Todo sigue igual.

sábado, julio 02, 2011

Es una paradoja...

Correr detrás de un tranvía y un bus cargada con una mega bolsa del Lidl....

Bienvenida a Milán, Anahí...

martes, junio 28, 2011

Como dos extraños...

Como dos desconocidos. Te veo pasar, pero no te miro a los ojos. Tú tampoco me sonríes. Parecemos dos figuras de hielo, que no sienten. Quién lo diría que juntos nos quemamos en los infiernos de tu cama, cuando se había parado el tiempo y fuera el mundo había desaparecido.

Ahora todo eso da igual. He dejado la ingenuidad de lado y me he puesto la coraza que me ha protegido siempre de cada dolor y su placer correspondiente. La pasión que despertó en ti mi mirada se ha escondido, para siempre. Escondida a los cientos de curiosos que no deben saber, y que intentan descifrar tu pensamiento y a los pocos que aún se fían de mí.

El cielo está gris. Se acerca la tormenta. Yo camino, cubierta por mi abrigo negro, abajo, abajo, siempre hacia abajo, hasta ver el mar bajo la noche. El mar de Vigo, que siempre me consuela en las noches tristes. Aquel mar que has recorrido una y otra vez cada día. Al igual que el mar de mi cuerpo. La luna menguante parece burlarse de mí y reprocharme que me lo había advertido. Me cubro los ojos con las gafas de sol, no quiero que note mi vergüenza. Me quito el abrigo, y poco a poco dejo todo lo demás. Y paseo por la arena, entrando poco a poco en el agua, que cada vez se vuelve más cálida. Y te lleva. Me lava las heridas que me ha dejado tu indiferencia presente.

Sigues presente, aunque te escondas e intentes disimular y negar que la energía que se había apoderado de tu cuerpo es la misma que la mía. Y aún la sientes, pues marca la piel de cada ser humano con una fuerza voraz. Las gaviotas bailan en el mar, y yo con ellas. Siento los cantares de los grillos que parecen burlarse de mí, como lo has hecho tú.

Quizás había olvidado que la pasión pronto se consume en cenizas. Ahora soy las cenizas de lo que fui entre tus brazos y ante tus ojos.

Me siento a la orilla del mar, y dejo que el Atlántico me devore con sus mareas. Cierro los ojos mientras el agua me cubre, poco a poco, las piernas. Vuelvo a sentirme viva cuando siento su caricia entre mis dedos. La noche es tranquila. Tal vez una de aquellas noches que te gustaría compartir con una sola persona.
A lo lejos, se refleja una sombra, en el paseo. Una sola sombra, que desciende por la arena y se va acercando. Identifico tus formas mientras te acercas, y tus labios crueles y mentirosos me besan. Pero no puedo evitar que me raptes otra vez.

lunes, junio 20, 2011

En un Vitrasa...


Sale el sol, un nuevo día para poder ir a la playa. Me dirijo hacia la marquesina, a pocos metros de mi casa. Me siento con el corazón en un puño, y te espero. 5 eternos minutos. Descuelgo mi mochila de los hombros, mientras se anuda mi garganta. La angustia enturbia mis ojos húmedos escondidos tras las gafas de sol. Quizás sería mejor no esperarte y echarme a andar. No sé. Estoy nerviosa. Y es que, no lo sabes, pero mi mayor secreto es que te observo cada vez que pasas cerca de mí. A veces con sorpresa, otras con una sonrisa. Y en ocasiones con una profunda melancolía, como cuando te veo después de mucho tiempo.

Me gustaría abrazarte. Pero no puedo. No debo. ¿Por qué? No sé. No puedo expresar mis emociones con palabras cuando veo tu cuerpo robusto mientras te acercas a la parada. Sólo sé que te miro, con curiosidad,e intriga. A veces te adivino desde mi ventana. Otras, me paseo a propósito para cruzarme contigo. Quién sabe lo que se te pasaría por la cabeza si adivinaras mi pensamiento. Si no lo has adivinado ya.

Falta un minuto. Vuelvo a recoger la mochila, y observo expectante, a la espera de tu llegada. Sí, ahí vienes, puedo incluso adivinar tu mirada penetrante dentro de la coraza verde. Se abren las puertas. Entro, saludo, sonrío. Pero no te cuento mi secreto. Sólo busco un sitio donde colocarme... y seguir curioseando. Y es que te espío cada vez que pasas por mi casa, Vitrasa.

sábado, mayo 28, 2011

Heráldica

¿Por qué existiendo una red global aún quién quiera investigar sus orígenes tiene que viajar y viajar, ver registros, pedir certificados...? Para quien lo lleva a cabo, supone un enorme gasto y empleo de tiempo, por no decir que por estas causas la mayor parte de la gente que quiere investigar sus orígenes no lo hace.

Creo que los registros deberían de ser publicados en internet, así cada uno tendría la posibilidad de investigar más profundamente. Además, si es por una cuestión de privacidad, hay mil cosas para proteger la información.... Deberían de actualizarse.....

sábado, enero 15, 2011

Mi mundo secreto: Ejercicios

Mucho ánimo!!!!

Eso sí, muchos nos proponemos objetivos a principios de año que acabamos dejando... No te rindas :)

Mercedes Milá en el Sálvame y...


...Y hay algo que me ha llamado la atención bastante...

La Milá admite haber tenido un novio 20 años más joven que ella, cuando contaba con 46 años. La verdad, que su confesión me ha hecho esbozar una gran sonrisa. Quien me conoce sabe bien por qué...

Gracias por tener el valor de admitirlo.

El problema de esta sociedad es que poca gente admite este tipo de cosas... Y después nos sorprendemos unos de otros y juzgamos sin pensar.....
 
Contrato Coloriuris